Otra posibilidad para una caja, es hacer la tapa de la misma con una imitación cuero. Para eso necesitamos servilletas de papel a las que les sacaremos las dos capas inferiores. Esto lo hacemos porque queda mucho mejor el trabajo si la servilleta es bien delgada. Quizá resulte más operativo trozar antes las servilletas con la mano. Quiero decir, antes de sacarle las dos capitas que la refuerzan. Así no nos arriesgamos a que se nos queden los pedacitos entre los dedos cuando estamos trozando una superficie tan fina.
Al igual que con la caja de té, nos armamos de paciencia, cola vinílica diluida, un pincel suave, música, café o mate... Pasamos el pincel con cola sobre la caja, vamos apoyando los trocitos de servilleta, y, muuuy suavemente, con el mismo pincel, damos golpecitos para que se adhiera a la superficie de la caja. La servilleta tenderá a arrugarse. Es justamente lo que queremos, pero tratemos de que no se rompa, porque junto con la servilleta se va a romper el efecto que queremos lograr.
Cubrimos toda la tapa de la caja con los pedacitos de servilleta, dejando sobresalir en los bordes para que cuando todo esté seco, podamos recortar con un cutter. Una vez que esté bien seco todo, y las servilletas hayan logrado un cuerpo que resista, damos dos manos de acrílico manteca (en el caso de que quieran otro color, el siena, el óxido, el marrón tostado van bien en esta imitación, incluso el verde inglés). En el borde, y con un pincel liner cargado con acrílico negro a punto tinta, hacemos un pespunteado, como el que hace el zapatero cuando cose nuestras carteras, por ejemplo.
Como última tarea, cera en pasta incolora sobre la tapa y betún de judea en pasta. Primero colocamos la cera, abundante, para que impida que el betún penetre de una y nos queden manchas desagradables. Vamos retirando con un trapo y más cera, y el betún se meterá entre las arruguitas de las servilletas, dando esa apariencia de cuero que queríamos lograr.
El cuerpo de la caja, propiamente dicho, lo pintan con acrílico del color que más les guste.
Esta técnica sirve también para tapas de agenda, fondos de cuadros, y lo que se nos ocurra que queremos "encuerear".