sábado, 16 de enero de 2010

Una de gatos




¿Viste la peli de Kusturika? Digo, Gato negro, gato blanco. Cómo me divertí con esos personajes tan, pero tan cercanos al neorrealismo italiano, a Fellini, a De Sica. El flaco kilométrico y la novia milimétrica. Los corruptos, los enamorados...Bueh. ¿Qué tendrá que ver con lo que hoy te propongo? Nada. Salvo que los gatos, blancos y negros, tienen una elegancia de por sí, de sólo verlos algo te dicen,sugieren. Aún estos dos gatos minimalistas que pinté el año pasado.
Resimple la cosa: calcás el motivo que, por si te interesa, está en esa página que parece la caja de Pandora, Allposters (a la derecha del blog, señora, el link).
Y con suma paciencia, pintás uno blanco y otro negro, dos manos de acrílico cada uno. Prolijamente, respetando estrictamente las figuras, la inclinación de las cabezas, la ubicación de los ojos. Porque de lo contrario, en lugar de sugerirte nada, los gatos van a ser un mamarracho.
¿Terminaste?. Una mano de barniz al agua satinado, o fijador sellador para pared sin diluír (queda de puta madre y es más barato). Never de los never barniz brillante, please. Te arruina el trabajo. Parecería una lámina comprada en los chinoises.
¿Que copiamos? Sí...¿Que calcamos? Sí...Hacemos pintura decorativa. No somos artistas plásticos. Pero tan felices igual...

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